En el escenario, es etérea. Precisa. Serena. En la obra Doctor Zhivago, del SNG Drama, vuelve a convencer al público con su presencia que trasciende el movimiento. Pero al bajar del escenario, Ana Klašnja no es solo una bailarina. Es madre. Es pareja. Es una mujer que, como muchas otras, reconcilia a diario mundos a veces opuestos.
A simple vista, parece que ha dominado el equilibrio. Pero en realidad, como ella misma afirma, el equilibrio no es un estado, sino un proceso en el que tuvo que aprender algo muy importante: escuchar a su cuerpo. Incluso cuando no le gustaba lo que le decía.
Cada año, el mes de marzo nos recuerda el poder de las mujeres. Pero la verdadera fortaleza a menudo reside en reconocer que no siempre somos fuertes.

"Me encantan mucho ambos días" Cuenta sobre el 8 de marzo y el Día de la Madre. No tanto como unas vacaciones en el sentido clásico, sino como un momento en el que me doy cuenta de los diferentes roles que desempeñamos las mujeres. Es entonces cuando recuerdo a las mujeres de mi vida. A las que son cercanas a mí. A las que admiro. Y a las que me gustaría parecerme algún día.
Sus palabras no son declarativas. Son tranquilas y reflexivas. Igual que su postura en el escenario.
Entre los focos y el silencio del hogar
Ser mujer hoy significa saber encontrar el equilibrio. Para Ana, significa navegar desde la disciplina del ballet hasta la ternura de la maternidad. De la responsabilidad profesional a la intimidad del hogar. Y es en esta transición donde empiezan las grietas. "El mayor desafío fue la tensión entre el deseo de excelencia profesional y la presencia en casa", admite. "Quería estar al 100% en todas partes. Pero el cuerpo se nota rápidamente cuando se divide demasiado. Fatiga. Tensión. Fluctuaciones hormonales. Y emocionalmente, la sensación de que nunca eres suficiente".

Cuando el cuerpo empieza a hablar
El cuerpo de una bailarina es un instrumento. Finamente afinado. Pero incluso el cuerpo más entrenado tiene sus límites. Y cuando los superamos, reacciona. Para Ana, todo empezó a afectar su salud "ahí abajo". Inflamación más frecuente, sensibilidad, molestias difíciles de ignorar, sobre todo cuando estás expuesta al escenario, a los focos y al vestuario a diario. Rara vez se habla de esto, sobre todo en público. Pero el silencio suele ser el mayor problema. "La salud íntima forma parte de la salud general", afirma con firmeza. "Es tan importante como cualquier otra parte del cuerpo. Pero, al ser íntima, conlleva cierta vergüenza. Por eso es tan importante la comunicación abierta".

La salud íntima no es un tabú
Durante un período en el que los problemas eran recurrentes, comenzó a investigar qué usaba. Qué materiales usaba en contacto con su piel. La suavidad de los productos que entraban en contacto con las partes más sensibles de su cuerpo. Y fue entonces cuando descubrió la línea. Natura Femina. "De hecho, hoy lo juro", dice sin dudarlo. "Me da todo lo que necesito. Ligereza. Cuidado. Ternura. Y ayuda cuando la necesito." También cuenta cuántas veces se ha encontrado en una situación en la que nada la ayudaba: Como un gato entre gachas hirviendo, deambulé por farmacias y tiendas especializadas, supositorios vaginales por un lado, cremas por otro, promesas por todas partes de que mejoraría. Por supuesto, no fue así.

Compresas de algodón y tampones Sin aditivos innecesarios, le brindaron la sensación de que su piel por fin respiraba. Que su cuerpo ya no estaba a la defensiva. Los productos de cuidado íntimo con fórmulas suaves la ayudaron a encontrar un equilibrio que el estrés y el ritmo de vida rápidamente interrumpieron.

"Hoy realmente tengo las bases de la salud íntima establecidas", él dice. "Elijo compresas de algodón y tampones sin aditivos innecesarios, y también uso tampones con probióticos y Espumas y cremas íntimas suaves"que ayudan a mantener el equilibrio natural." Ella enfatiza que es este enfoque holístico, desde materiales livianos hasta el apoyo de la microflora, lo que le ha brindado una sensación de seguridad y paz a largo plazo.

Es una verdad simple que a menudo pasamos por alto. La mucosa íntima es extremadamente sensible. No necesita ingredientes agresivos: necesita respeto. "La vulnerabilidad no es debilidad", continúa. Cuando nos permitimos decir 'estoy cansada', conectamos con otras mujeres que luchan por situaciones similares. Cuando nos permitimos hablar sobre la inflamación o los cambios hormonales, rompemos el tabú que nos ha mantenido en silencio durante tanto tiempo.

Como figura pública, es consciente de que su voz tiene peso. Pero habla con sencillez, con humanidad, sin moralizar. Podemos crear un espacio más seguro hablando de ello en nuestras familias, en nuestras escuelas y en los medios de comunicación. Cuando hablamos de estos temas con calma y sin dramatismo, se convierten en parte de nuestra vida cotidiana. Y dejan de ser algo que susurramos. Al mismo tiempo, no romantiza la feminidad, no niega el cansancio y no oculta las dudas. "Aprendí a escuchar mi cuerpo" él dice. A veces eso significa acción. Otras veces significa descanso. Pero siempre significa respetar mi bienestar y tener una conversación honesta con mi pareja sobre cómo me siento.
Mi objetivo ya no es la perfección.
La maternidad le enseñó otra lección importante: La maternidad es lo más hermoso y lo más difícil. Me enseñó el amor incondicional. Y, al mismo tiempo, la comprensión de que nunca puedo hacerlo todo bien. Pero si crías con amor y confianza, nada puede salir mal.
Al final la conversación vuelve al punto inicial y Ana resume claramente: No tienes que ser el mejor para todos. Basta con ser fiel a ti mismo. Hacer todo porque quieres y sabes que es lo correcto.
Anunciante: Tosama






