¿Te interesa cuáles son las causas más comunes de divorcios y separaciones? Sigue leyendo.
¿Cuáles son las causas más comunes de divorcios y rupturas? Probablemente cada pareja podría responderte de forma diferente, pero lo cierto es que estas causas suelen ser bastante similares. El fin de un matrimonio o de una relación suele ser el resultado de una acumulación de problemas no resueltos, resentimiento riñas y viejas heridas. Es importante que no sólo resolvamos los problemas sobre la marcha, sino que los afrontemos de forma constructiva.
1. Un argumento que se nos va de las manos
Una discusión que se sale de control es uno de los motivos más comunes de divorcio. Cuando la pareja pierde el control de sus emociones y se insulta o menosprecia al otro, daña el vínculo emocional entre ellos. Tales discusiones generan resentimiento, sentimientos de ira y dolor y, a la larga, los socios se distancian. Si las parejas no aprenden a resolver conflictos de manera constructiva, las discusiones pueden repetirse, intensificarse y causar daños irreparables. En un ambiente así, la convivencia se vuelve casi imposible, ya que cada conversación parece una nueva oportunidad para una discusión.
2. Problemas no resueltos
Algunas de las causas del divorcio son bastante obvias. Los problemas que surgen y quedan sin resolver son como bombas de tiempo en una relación. Las parejas que se ignoran durante unos días después de una pelea, fingen que no pasó nada o se disculpan humildemente, a menudo por miedo a volver a pelear, no resuelven los problemas subyacentes. Las parejas que evitan los conflictos pueden optar por permanecer en silencio o evitar estos temas, pero el resultado es el mismo: los problemas siguen sin resolverse y se convierten en minas terrestres emocionales.
3. Abrir heridas emocionales
Todo el mundo tiene heridas emocionales del pasado que pueden desencadenarse por determinados acontecimientos o palabras. En una relación, estas heridas pueden abrirse sin darse cuenta cuando la pareja dice o hace algo que nos recuerda experiencias dolorosas pasadas. Cuando esto sucede, el individuo reacciona exageradamente o se retrae, provocando más conflictos y malentendidos.
4. Acumulación de resentimiento
Las discusiones constantes, el distanciamiento emocional, el desencadenamiento de heridas emocionales y la acumulación de problemas no resueltos pasan factura. El pasado, que debería estar lleno de buenos recuerdos y sentimientos, se ve plagado de heridas y heridas que ocasionalmente se reabren, creando la base para un resentimiento latente. Ambos socios son extremadamente sensibles a la negatividad; pero todo lo positivo parece una rareza. Esta dinámica hace que ambos socios se sientan atrapados en un círculo de emociones negativas y frustraciones.
5. Falta de intereses y conexión comunes
Algunas parejas intentan evitar los problemas antes mencionados con la distracción. Así, ya no son socios, sino que se convierten en padres centrados en las actividades de los niños, o en adictos al trabajo que no invierten ni un átomo de energía en su relación. Cuando los hijos crecen y se vuelven más independientes, o cuando la pareja se jubila, el pegamento que los mantenía unidos desaparece. La idea de pasar los próximos 20 años o más como compañeros de cuarto se vuelve insoportable.