Portobello es una historia real que supera la ficción. Marco Bellocchio trae a HBO Max la serie sobre Enzo Tortora, el hombre que tuvo Italia en la palma de su mano hasta que fue devorado por el sistema.
Imagínense que, durante el reinado mediático absoluto de Oprah Winfrey o, digamos, del legendario David Letterman, la policía irrumpiera en su apartamento y los acusara de dirigir un cártel internacional de drogas. ¿El motivo? Porque alguien tuiteó que quería una pena de prisión más corta. ¿Suena esto a la trama de una comedia negra fallida? Lamentablemente, no. Estamos en Italia a principios de los 80: la tierra de los tirantes anchos, los peinados exuberantes y Enzo Tortore, un hombre cuya caída fue tan brutal y absurda que sería difícil de creer si no fuera real. HBO Max nos trae la serie "Portobello" el 20 de febrero, que probablemente se convertirá en tu nueva obsesión de maratón.

En 1982, Enzo Tortora no era solo un presentador de televisión; era toda una institución. Era la imagen de los viernes por la noche, el hombre que apiñó a la increíble cantidad de 28 millones de italianos en una sola sala de estar, a través de un tubo de rayos catódicos. No son números, es religión. Su programa Portobello era una mezcla de mercado, confesión y circo, donde la nación contenía la respiración esperando el desafío más extraño en la historia de la televisión: ¿pronunciaría finalmente un loro verde la palabra "Portobello"? Irónicamente, el loro permaneció obstinadamente callado, mientras que en los tribunales, quienes deberían haber permanecido callados comenzaron a "cantar", desencadenando así uno de los mayores escándalos judiciales en la historia de la "bota".
Hipnosis Nacional y el Loro Silencioso
Si no vivías en Italia en los años 80 (o al menos donde podíamos captar la señal de la RAI), es difícil imaginar el fenómeno del programa de Portobello. Era una época en la que la televisión aún tenía el poder de unir a una nación. Tortora, con una elegancia que hasta James Bond envidiaría y una dicción más aguda que una navaja, era el amo absoluto de las ondas. El presidente Pertini lo llamaba "el comandante de la república". Era intocable. O eso creía él.
Mientras toda Italia le rogaba al pájaro confundido que hablara, se gestaba una tormenta entre bastidores que nada tenía que ver con la electrónica de entretenimiento. La Camorra napolitana, sacudida por el terremoto de Irpinia y las luchas internas, necesitaba una distracción. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que sacrificando al rey de la televisión?

Cuando la realidad se convierte en Kafka con esteroides
La historia da un giro que haría sonrojar a Franz Kafka. Giovanni Pandico, la mano derecha del padrino de la mafia, Raffaele Cutolo, en su celda —probablemente mientras miraba furioso a Portobello y se daba cuenta de que el loro no volvería a hablar— decidió hacerse penitente. Vendió a la policía la historia de que Tortora, este refinado caballero de traje, era en realidad un narcotraficante de lujo.
Sin pruebas. Sin lógica. Solo la palabra de un criminal buscando una salida. ¿Y la justicia italiana? En lugar de sonreír, el 17 de junio de 1983, a las 4 de la madrugada, llamaron a la puerta del hotel de Tortor en Roma. No fueron a pedirle un autógrafo. Se lo llevaron esposado, frente a las cámaras que antes controlaba, pero que ahora lo devoraban. De héroe nacional a «monstruo» en una sola mañana.
Bellocchio: maestro del trauma italiano
La batuta de esta obra maestra recae en Marco Bellocchio, un veterano del cine que ha cimentado su carrera hurgando en las heridas abiertas de la sociedad italiana (basta pensar en El Secuestro o El Traidor). Bellocchio no hace "películas policiacas". Hace dramas operísticos sobre el poder, la locura y el sistema.
Fabrizio Gifuni brilla en el papel principal, no interpretando a Tortore, sino convirtiéndose en Tortore. Su transformación de líder carismático a hombre destrozado pero orgulloso que lucha por su honor en la jaula de la burocracia absurda es digna de todos los premios.
¿Por qué deberías ver “Portobello”?
Porque esta no es solo una historia sobre una época pasada. Es un recordatorio escalofriantemente oportuno de lo rápido que puede cambiar la opinión pública, lo devastador que puede ser el linchamiento mediático y lo frágil que es la verdad cuando se enfrenta a los intereses de los poderosos. Además, las imágenes de los 80 son simplemente "top": toda esa estética que los hipsters copian sin éxito hoy en día es auténtica aquí.
Veredicto: Prepárense para la ira, las lágrimas y la admiración. «Portobello» es una serie de la que se hablará mucho después de que los créditos finales (y el loro) hayan desaparecido.






