Hace un tiempo, probamos un miembro más dinámico de la familia Renault Mégane, el coupé, equipado con un motor turbodiésel dCi de 1.9 litros y 130 caballos (96 kW), que demostró ser muy ágil. Esta agilidad se tradujo en un mayor consumo en el ciclo urbano. Sin embargo, el Mégane resultó ser un coche agradable...
Hace un tiempo, probamos un miembro más dinámico de la familia Renault Mégane, el coupé, equipado con un motor turbodiésel dCi de 1.9 litros y 130 caballos (96 kW), que demostró ser muy ágil. Esta agilidad se tradujo en un mayor consumo en el ciclo urbano. Sin embargo, el Mégane demostró ser un agradable compañero urbano, excepto al aparcar, ya que la visibilidad hacia atrás se veía reducida debido a la pequeña luneta trasera. Por lo demás, el interior, en algunos elementos como la consola central con aire acondicionado y radio, y la ubicación del control de crucero/limitador de velocidad, recuerda a su hermano mayor, el Laguna. Cabe destacar especialmente el climatizador automático bizona, que, al igual que el Laguna, permite tres modos de funcionamiento: normal, rápido y suave. El Mégane de prueba también contaba con asientos deportivos con buen agarre lateral y un volante deportivo tapizado en cuero. Cabe destacar también que el acceso a la banqueta trasera, donde los asientos para personas más altas son algo estrechos, fue más fácil en el coche de prueba gracias a este sistema. entrada fácilEn la gasolinera, el tapón de combustible automático estilo Fórmula 1 fue bienvenido, y para compras más grandes, el sistema de desbloqueo y bloqueo integrado con la tarjeta Renault, que siempre llevábamos en el bolsillo, fue perfecto. Lo que quizás nos molestó fue la falta de un sistema que redujera automáticamente la iluminación del velocímetro digital por la noche o lo pusiera en modo nocturno. Así que tuvimos que ajustar la intensidad de la iluminación interior nosotros mismos con la rueda.





