Algunas personas pueden ser amables, sonrientes y aparentemente muy agradables, pero tras un par de encuentros se percibe que algo no anda bien. Son muy dulces, pero desprenden una extraña frialdad. Y esa es la esencia de la hipocresía: nunca se manifiesta directamente, sino que siempre se hace presente de forma sutil.
Gente hipócrita Rara vez vienen acompañadas de una señal de advertencia. Lo más frecuente es que vengan con una sonrisa, una palabra amable y la sensación de que quizás te lo estés imaginando todo. Por eso es tan importante confiar en tu intuición.
Esa gente rara vez dice lo que piensa. Prefieren desempeñan el papel de la bondad, mientras que los mensajes reales se ocultan en el tono, la mirada y los comentarios aparentemente inocentes.
Si a menudo te sientes incómodo cerca de alguien, aunque no haya dicho nada "formalmente" malo, es posible que no seas sensible, sino que tu sexto sentido. No todas las sonrisas son sinceras y no todos los gestos de amabilidad son una muestra de afecto.
1. Solo son amables cuando les beneficia.

Una persona hipócrita puede ser extremadamente cálida, cuando necesita algoEn ese momento, se muestra receptiva, atenta y casi excesivamente servicial. Pero cuando el beneficio desaparece, su amabilidad se desvanece repentinamente. La relación con este tipo de personas suele basarse más en el interés personal que en un afecto sincero.
2. Sonríen mucho, pero nunca te apoyan de verdad.
A primera vista, parecen alentadores. Te elogian, asienten, dicen algo amable. Pero cuando llega el momento en que realmente deberían apoyarte, no se les encuentra por ningún lado. Su La amabilidad permanece en la superficie., sin acciones, sin carácter y sin verdadera lealtad.
3. Hablan de ti de forma diferente a los demás que cuando te lo dicen a la cara.
Esta es una de las señales más reveladoras. Parecen agradables en tu compañía, pero a tus espaldas son... sembraron dudasComentarios sarcásticos o menospreciar tu importancia. La hipocresía siempre necesita dos caras: una para ti y otra para quienes te rodean.

4. Sus halagos casi siempre tienen un doble sentido oculto.
“Hoy te ves muy bien, completamente diferente a lo habitual.” “No esperaba que hicieras eso, pero bien hecho.” Estas afirmaciones se presentan como elogios, pero en realidad conllevan amarguraLo justo para confundirte, y lo suficientemente sutil como para que te resulte difícil responder.
5. Compiten en tu presencia, no cooperan.
Gente hipócrita Les resulta difícil tolerar el éxito de los demás.Aunque se muestren amigables, no les gusta que brilles. Por eso, a menudo menosprecian tus logros, desvían rápidamente la conversación hacia sí mismos o hacen que su historia parezca más grande, más importante y más admirable.
6. Su tono dice más que sus palabras.
A veces el problema no está en la frase, sino en la forma en que se dice. Tono frío, sonrisa forzadaUn leve gesto de exasperación o una expresión de condescendencia dicen más que una larga explicación. Las personas hipócritas suelen prestar atención a sus palabras, pero menos a la energía que las acompaña.

7. Recuerdan tus debilidades sorprendentemente bien.
Cuando confías en ellos, parecen comprensivos. Pero luego te das cuenta de que... utilizado confidencialmente en su contra —tal vez en broma, tal vez en un comentario, tal vez para minar tu autoestima. Esa persona no escucha para comprenderte, sino para recordar qué puede usar en tu contra.
8. A menudo te sientes incómodo/a a su alrededor, aunque es difícil explicar por qué.
Esta suele ser la señal más importante. Por fuera, todo parece estar bien, pero por dentro sientes tensión. Como si tuvieras que medir tus palabras. Como si no estuvieras realmente a salvo. La intuición no es irrelevante en este tipo de relaciones.A menudo, lo que la mente percibe primero es lo que comprende más tarde.




