Es pasada la medianoche. La pantalla de mi teléfono brilla en la oscuridad y aparece tu nombre. Sería tan fácil escribir: "Te extraño". Estoy a un solo clic de volver a tu mundo. Mi corazón late más rápido, pero luego me detengo. Contengo la respiración y lo borro todo. Letra por letra. Porque sé que el hecho de extrañarte no significa que tenga que invitarte de nuevo a mi vida.
Existe un tipo especial de dolor. Es cuando extrañas mucho a alguien, pero en el fondo sabes que no deberías escribirle. Es una lucha entre tu corazón, que busca consuelo en lo familiar, y tu mente, que recuerda por qué se separaron en primer lugar.
La ilusión del mensaje
Cuando una ola de soledad nos abruma, Al cerebro le gusta engañar a la gente.Nos convencen de que un solo mensaje breve llenará el vacío. Que su respuesta será: si viene – nos ha brindado el alivio que tanto anhelamos. Pero la verdad suele ser mucho más cruel.

En esas horas de la madrugada, en realidad no extrañamos a la persona que fueron al final. Extrañamos lo que fueron. inicialmenteEchamos de menos la ilusión, el potencial, la sensación de seguridad y esos bellos momentos que idealizábamos.
Mensaje No solucionará milagrosamente las razones.lo cual provocó que la relación se rompiera. No borrará las palabras dichas, los valores incompatibles ni la falta de respeto.
¿Qué ocurre cuando pulsas "enviar"?
Si envías ese mensaje, Renuncias a tu poderPones tu estabilidad emocional en manos de otra persona. Y luego esperas. Cada llamada del teléfono te despierta.

Y si No habrá respuesta alguna.El silencio al otro lado de la pantalla duele cien veces más que el silencio que tú mismo elegiste.
¿Qué tal si...? si llega la respuesta¿Pero es frío, distante y reservado? Esa pequeña esperanza que tenías se hará añicos de nuevo, y tendrás que empezar el proceso de curación desde cero.
Esta es quizás la lección más difícil que tenemos que aprender en la vida.
Amar y compatibilidad no son lo mismo. Puedes amar a alguien con cada célula de tu cuerpo. Puedes extrañarlo tanto que duela físicamente. Y al mismo tiempo, puedes saber con absoluta claridad que lo extrañarías. regresar a esta persona destruida.
Extrañar a alguien no significa que hayas cometido un error al irte (o dejarlo ir). Extrañar a alguien es simplemente un síndrome de abstinencia. Es un proceso de curación natural. Tu corazón necesita acostumbrarse a la presencia de alguien que ha sido tu refugio seguro durante mucho tiempo. Y eso lleva tiempo.

Por eso, el momento en que borras un mensaje de texto y dejas el teléfono es realmente el momento de tu mayor poderEs un momento en el que te eliges a ti mismo. Eliges tu paz a largo plazo en lugar del alivio pasajero y falso.
Así que esta noche, dejemos ese mensaje sin escribir. Duele, por supuesto que duele. Permítete sentir ese vacío, pero no intentes llenarlo con alguien que ya te ha demostrado que no puede cuidar de tu corazón.
Te echo de menos, pero me prefiero a mí misma. Y ese es el único mensaje que necesitas enviarte.




